jueves, 30 de julio de 2009

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/rus/chejov/viaje.htm

domingo, 26 de julio de 2009

ARGENPRESS Cultural: Paren al mundo, me quiero bajar

ARGENPRESS Cultural: Paren al mundo, me quiero bajar
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Bov%C3%A9

http://www.aporrea.org/tecno/n106975.htm

UN HOMBRE CON TODAS LAS LETRAS; GENIAL

viernes, 24 de julio de 2009

http://www.elpais.com/videos/cultura/Trailer/Alicia/pais/maravillas/elpvidcul/20090724elpepucul_3/Ves/
Esta maravillosa,muy buena
http://oi.vresp.com/send_edit_link.html?fid=7eb177acfc&hash=35da3c187a

jueves, 23 de julio de 2009

sábado, 18 de julio de 2009

viernes 17 de julio de 2009
Papeles para recordar a Silvio

Daniela Saidman (DIARIO DE GUAYANA - Venezuela)

A él, por el gesto con que sabe decirme

No hay mejor forma de desnudarse y desdudarse que con la voz metálica de ese hombre que desde el Caribe abrió los deseos. Para saberse reconocido en sus palabras basta su voz. La guitarra con la que acaricia, ilumina los resquicios, inaugura siempre la vocación de contemplarse profundamente humano ante sus versos trovadores.

Canta el tiempo, el que fue y el que será, despierto, alumbrado de sudores, constelado de sueños y de ganas. Silvio Rodríguez (San Antonio de Los Baños, Cuba, 29 de noviembre de 1946), poeta imprescindible, narra el mundo, el que necesariamente habremos de nacer. Sus canciones son sures y banderas, tierra fértil para el amor y la memoria, para la lucha y la utopía realizable. Silvio, desde siempre cantando y cantándonos las alas desplegadas en el vuelo.

“Hoy mi deber era / cantarle a la Patria / alzar la bandera / sumarme a la plaza. / Y creo que acaso / al fin lo he logrado / soñando tu abrazo / volando a tu lado”. (fragmento Hoy mi deber)

Sus notas son miradas, entonadas para anunciar el alba y la noche que se cierra sobre las cotidianidades y los gritos roncos y las risas todas. La profundidad del mar cabe en las cuerdas de la guitarra con las que le dio una dimensión nueva a la trova cubana y latinoamericana. Una trova que nos dice presente y nos dibuja en los mañanas que vendrán. Silvio le canta a la vida, a la que es y a la que necesariamente habrá de ser. Le canta a sus desarraigos, a sus ilusiones, a sus amores, sus guerras, que al final son también las nuestras.

“Menos mal que existen / los que no tienen nada que perder, / ni siquiera la muerte. / Menos mal que existen / los que no miden que palabra echar, / ni siquiera la última. / (...) / Menos mal que existen / los que no tienen nada que perder, / ni siquiera la historia. / Menos mal que existen / los que no dejan de buscarse así / ni siquiera en la muerte / de buscarse así”. (fragmento de Todo el mundo tiene su Moncada)

Escucharlo es oír la siembra de estas tierras... con su voz de fondo uno es capaz de ver brotar lentamente el tallo, sus hojas, sus niños descalzos. Su canto es la canta de los pobres de la tierra, es el llanto y la conmoción de saberse posible, de saberse amado, es la rebelión de las ganas y las batallas libertarias que cruzan los horizontes. Y el amor nace en sus versos, tejido a los girones de patrias y de roces, asalta las proclamas y se yergue sobre las cuerdas.

“Te doy una canción / Y hago un discurso / Sobre mi derecho a hablar. / Te doy una canción / Con mis dos manos / Con las mismas de matar. / Te doy una canción / Y digo: Patria / Y sigo hablando para ti. / Te doy una canción / Como un disparo, como un libro / Una palabra, una guerrilla / Como doy el amor” (fragmento de Te doy una canción)

Este hombre trovador de las utopías latinoamericanas, amante de la paz que no sabe de resignaciones, se compromete en su canto y en su vida, que al final son el mismo amasijo de vuelos y de sueños. Se compromete con lo hondo del ser humano, con su infinita capacidad de crear las maneras de ser libre, canta sobre el silencio y lo hace añicos, canta en los ausentes, por ellos y para ellos su voz se hace nuestra, para siempre.

“Dicen que me arrastrarán por sobre rocas / cuando la Revolución se venga abajo, / que machacarán mis manos y mi boca, / que me arrancarán los ojos y el badajo. / Será que la necedad parió conmigo, / la necedad de lo que hoy resulta necio: / la necedad de asumir al enemigo, / la necedad de vivir sin tener precio. / Yo no sé lo que es el destino, / caminando fui lo que fui. / Allá Dios, que será divino. / Yo me muero como viví” (fragmento de El Necio)

YouTube - Silvio Rodriguez - La maza

YouTube - Silvio Rodriguez - La maza

martes, 14 de julio de 2009

Silla Thonet 140 (1910)

La primera silla de madera curvada de la historia permanece tan moderna como en 1910 cuando se creó.La nueva serie se sillas 140 representa una interpretación moderna de los modelos clásicos en madera curvada de Thonet de los cuales desciende directamente. Se trata de una silla que parte de una base confortable e incluye variantes con brazos además de la opción mullida con y sin brazos. Este modelo nace en 1910 del interés del joven maestro carpintero Michael Thonet, afincado en Viena, por fabricar un atractivo y ligero asiento accesible al mayor número de gente. La haya maciza y el contrachapado moldeado en que se basa confirman la ligereza pretendida ya que apenas aportan peso.

Los avances tecnológicos en el dominio de la madera curvada por procesos de calor permitió esta pequeña revolución. Sus dimensiones poco voluminosas permiten incluirla en espacios reducidos, una solución ideal para bares o locales públicos, además de destinarla al ámbito doméstico.



La silla Thonet de madera curvada marcó un hito en la época. Hasta entonces, la clase acomodada era la única que tenía el privilegio de sentarse en sillas. La producción masiva de sillas de madera curvada permitió extender su uso a la incipiente burguesía de toda Europa y aún más allá de las fronteras a los propios nuevos estados americanos. No sólo cabe destacar su importancia funcional sino su significado al marcar un antes y un después en lo que eran moldes históricos. Consistía en combinar partes individuales que podían ser usadas en varios modelos. No se entiende la historia del siglo XX sin las sillas de madera de Thonet presentes en los más variados escenarios tal como el cine atestigua en sus películas. La imagen elegante, popular y sencilla de la silla de madera ha acabado por convertirla en un clásico sin tiempo. La actual 140 se presenta en 80 cm de altura y con formas simples y suavemente redondeadas. Se realiza en madera curvada negra o en nogal y el asiento se puede escoger en textura contrachapada o con relleno en tela o en cuero. Actualmente la firma Aide Group distribuye en nuestro país los productos Thonet y entre ellos las cuatro versiones de la silla

viernes, 10 de julio de 2009

miércoles, 8 de julio de 2009

Bertolt Brecht

En 1949, Bertolt Brecht creó en Berlín del este la compañía de teatro Berliner Ensemble. Tras 60 años de actividad, mucho ha cambiado, pero la compañía aún mantiene su legado brechtiano en un hostil mundo capitalista.

Militante comunista, Brecht propone la adopción de un ideario socialista, de profunda raigambre humana, como solución objetiva a la crisis permanente y total del capitalismo.

En el centro de las preocupaciones de Brecht se encuentra el hombre y su lucha contra el desamparo y la maldad imperantes en la sociedad capitalista; la alienación y la ausencia de moral son males que deben ser superados con el advenimiento de una sociedad socialista, solidaria, que proyecte al ser humano hacia su verdadera realización.

En homenaje a Brecth y a los 60 años del Ensemble, hemos seleccionado uno de sus poemas más conmovedores:


"Primero se llevaron
a los comunistas
pero a mí no me importó
porque yo no lo era.

Enseguida se llevaron
a unos obreros
pero a mí no me importó
porque yo tampoco lo era.

Después detuvieron
a los sindicalistas
pero a mí no me importo
porque yo tampoco lo era

Luego apresaron unos curas
pero como yo tampoco soy religioso
tampoco me importó.

Ahora me llevan a mí
pero ya es tarde"

domingo, 5 de julio de 2009

María Cristina Garay Andrade (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuando el tiempo pierde sus valores numéricos...
y expresa su presencia en algún lugar del infinito su real existencia...
el espacio pináculo de Dios y el amor son eclécticos,
una comunión prolongada hace olvidar la medición establecida...
y las horas pasan con un total goce inadvertidas...
Y yo no lo sabía!!!

Cuando el telescopio del corazón despliega su lente,
descubre un sol tropical que entibia el alma...
y un nuevo placer especial estremece la piel tornándola miel...
la belleza se vuelve mutablemente invisible como tangible...
una ronda de Ángeles en mágico vuelo alborotan las nubes del cielo…
Y no lo sabía!!!

Cuando la ternura puede abrazarse...
es cálida, suave y blanda como lo espuma...
adopta la forma de una escultura y la perfuma...
embriaga de amor el día y nace un clamor de dulzura con alegría!!!!
Y no lo sabía!!!

Cuando mis ojos no solo sirvieron para servirme...
sino para servir... Es más que utilidad...
es sentir la vida con mayor intensidad....
Y no lo sabía!!!...

Cuando mis manos no solo sirvieron para servirme,
sino para servir al hermano… es más que fraternidad…
es sentir la vida con total solidaridad!!!
Y no lo sabía!!!

Cuando mi olfato no solo sirvió para servirme,
sino para estar al servicio de las flores, es para que reafirme,
el sentir de la vida su fragancia en sus jardines adornados de elegancia.
Y no lo sabía!!!

Cuando mis oídos no solo sirvieron para servirme,
sino para servir al postergado, es más que necesitado,
es sentir la vida preservada y apreciada con valor inusitado!!!
Y no lo sabía!!!

Cuando mi boca no solo sirvió para servirme,
sino para estar al servicio de una expresión sincera, es más que certera,
es sentir la vida con una energía saludable y placentera.
Y no lo sabía!!!

Cuando mi pluma con templanza…
Firme encuentra la palabra por excelencia,
Descubre la justificación de su existencia,
Para brindarle al mundo optimismo y esperanza…
Porque Dios siempre sonríe al que escribe
Inspirado en su confianza…
Y no lo sabía…



: María Cristina Garay Andrade, Poesía
Eduardo Pérsico (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para Lizzie

No todos los instantes ya pasaron y aún aguardan tenaces.
Imprevistos. Furtivos.

Ocultos en la lluvia que enjuaga la ventana,
o en la invicta añoranza que irrumpe cada tanto
si algo ya nos dejó camino arriba.

No son sólo un ayer de gorriones quebrando
el aire transparente de una tarde lejana.
Ni el sol febril curtiendo la sangre adolescente.

Tal vez cada futuro es también una ausencia.
Sin el dulce regusto de niñez y nostalgia,
un posible que ausente no alcanzó su destino.

Sin aguardo de magia o resplandores
cada fugacidad será un acaso
muy íntimo y final. Sueño y milagro.

Entonces. Todavía.

miércoles, 1 de julio de 2009

Juan Carlos Onetti

Juan Carlos Onetti nace en Montevideo el 1 de julio de 1909. Su padre, Carlos Onetti, era funcionario de aduana; su madre, Honoria Borges, provenía de una familia brasileña. De la suya solía decir que fue "una infancia feliz".

Voluntariamente deja los estudios secundarios: no alcanza ni a concluir el primer año. Poco después comienza a trabajar, y durante varios años desempeñará diferentes puestos: portero, mozo, vendedor de entradas, vigilante etc. Trabajó en un censo, cuyos datos recogió recorriendo el pueblo a caballo.

Durante algunos meses de 1928 y 1929 participó en la revista "La tijera". En 1929 intentó viajar a la Unión Soviética, con el propósito de conocer un país "donde se estaba construyendo el socialismo", pero su desconocimiento del ruso lo desalentó.

En 1930 se casa con su prima, María Amalia Onetti, y en marzo viaja con ella a Buenos Aires donde se establecen. Se gana la vida vendiendo calculadoras. Publica algunas notas sobre cine en Crítica. En 1933 aparece en La Prensa su cuento "Avenida de Mayo-Diagonal-Avenida de Mayo". Por esa época escribió una primera versión de su novela corta "El pozo". Los originales se extraviarán en una mudanza. Se separa de su mujer.

Al año siguiente, de regreso en Montevideo, vuelve a contraer matrimonio con María Julia Onetti, hermana de su primera mujer.

Cuando estalla la Guerra Civil española, en 1936, trata infructuosamente de enrolarse en las Brigadas Internacionales que apoyan a la República.

En 1939, Carlos Quijano, fundador del semanario "Marcha", que se convertiría en la más prestigiosa publicación uruguaya, lo nombra secretario de redacción. Vive en una habitación en el fondo del local que ocupa el periódico. Onetti desempeñará el cargo hasta 1941. Durante ese breve pero intenso período, publicará semanalmente una columna literaria, "La piedra en el charco" con los seudónimos Periquito el Aguador, Groucho Marx y Pierre Regy. En diciembre aparece su primera novela "El pozo" con una tirada de 500 ejemplares.

En 1941 empieza a trabajar en la Agencia Reuter. Conservando este empleo, a mediados de año se traslada a Buenos Aires, donde permanecerá hasta 1955. En 1945 contrae de nuevo matrimonio con una compañera de trabajo, Elizabeth María Pekelharing. Ese mismo año aparece en La Nación "La casa en la arena", donde se inaugura la "saga" de Santa María, la ciudad mítica onettiana que se delimitará con mayor precisión en "La vida breve" (1950) considerada por él su mejor novela.

A finales de 1955 retorna a Montevideo. Traba amistad con el presidente de la República Luis Batlle Berres (a quien dedicará El Astillero) y empieza a trabajar en su diario, "Acción". Hacia fines de año se casa por cuarta vez con la joven argentina Dorothea Muhr (Dolly), su compañera hasta el final.

En 1956 viaja a Bolivia invitado por el gobierno de aquel país. Accidentalmente se ve envuelto en tiroteo del que sale ileso pese a que un proyectil perfora su sombrero. Esta experiencia le impresiona enormenente.

En 1957 es designado Director de Bibliotecas en la División de Artes y Letras de la Intendencia Municipal de Montevideo, hasta su renuncia el 4 de marzo de 1975.

En 1962 obtiene el Premio Nacional de Literatura. En 1972 es elegido como el mejor narrador uruguayo de los últimos cincuenta años en una encuesta realizada por el semanario Marcha y "El Astillero" obtiene el primer premio a la mejor novela latinoamericana publicada en esa lengua en el período 1971/1973.

En 1974 Onetti y otros miembros del semanario son apresados por el régimen militar. Permanece en prisión entre el 9 de enero y el 14 de mayo. Invitado por el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, viaja a esa ciudad y fija allí su residencia. Colaborará con artículos en El País.

En 1980 el Pen Club Latinoamericano en España propone al Comité Nobel de la Academia de Suecia la candidatura de Onetti para el Premio Nobel. Ese año obtiene el Premio Cervantes de Literatura.

En 1985 se producen elecciones en Uruguay, que marcan el regreso a la Democracia. El presidente electo, Julio María Sanguinetti, le invita a asistir a las ceremonias de instauración del nuevo gobierno. Onetti agradece la invitación pero decide permanecer en Madrid. Recibe el Premio Nacional de Literatura.

En 1989 el realizador argentino Pedro Stocky lleva al cine su novela "La cara de la desgracia" y en 1990 recibe el Premio de la Unión Latina de Literatura "por su espíritu universal".

En 1993 se publica la que será su última novela, "Cuando ya no importe", que hará las veces de testamento literario.

Onetti muere en 1994 una clínica de Madrid, ciudad en la que pasó sus últimos 19 años, enclaustrado los diez finales, sin salir prácticamente de su cama. Según su última voluntad, sus restos fueron incinerados y sus cenizas no serán trasladadas al Uruguay.

YouTube - Resistire

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"Mil veces callo"

Mil veces callo, que romper deseo
el cielo a gritos, y otras tantas tiento
dar a mi lengua voz y movimiento,
que en silencio mortal yacer la veo.

Anda cual velocísimo correo
por dentro el alma el suelto pensamiento,
con alto, y de dolor, lloroso acento,
casi en sombra de muerte un nuevo Orfeo.

No halla la memoria o la esperanza
rastro de imagen dulce y deleitable
con que la voluntad viva segura.

Cuanto en mí hallo es maldición que alcanza,
muerte que tarda, llanto inconsolable,
desdén del cielo, error de la ventura.




Poemas de Francisco de Aldana

Poemas del Alma